LA MEDIACIÓN EN EL DIVORCIO

MEDIACION EN EL DIVORCIO

La mediación en el divorcio se desarrolla como un encuentro conjunto entre los cónyuges que pretenden divorciarse, para tratar de generar espacios de información con ambas partes para a partir de ahí, tratar la situación familiar y ver qué alternativas presenta.

Se trata de un procedimiento de familia en el que participan los dos cónyuges una vez que deciden poner fin a la relación de pareja y al proyecto como adultos. En algunos casos se comparten menores, y ver de qué manera es posible complementarse resulta esencial. Analizar quienes somos para que la crianza del menor o menores se lleve a cabo de la manera más saludable posible.

Lo más habitual es acudir a la mediación tras una demanda de divorcio contenciosa en la que parece haber disparidad de criterios y en la que cada una de las partes acude con una propuesta distinta al juzgado de familia. El juzgado de familia da una respuesta cuando ve la situación, tras observar que las partes han puesto fin a su relación de pareja. Al existir propuestas distintas acerca de cómo criar a sus hijos e hijas recurren a un árbitro; un juez o una jueza, para que en atención a la niña se dicte la resolución que se considera más adecuada.

¿Y el juzgado de familia qué dice?

El juzgado de familia ante un divorcio o separación matrimonial está dispuesto a escuchar con interés las propuestas que cada progenitor haga en beneficio del menor, a valorar las pruebas que cada uno aporte para justificar que esa propuesta y no otra es la más adecuada, y a que sea quien, con buena voluntad, pero mejor o peor acierto decida cuál va a ser la organización familiar a futuro.

Ha de tenerse en cuenta que el juez o la jueza, no deja de ser una persona totalmente ajena a la familia a la que no conoce ni va a conocer más que un rato una mañana (el día de la vista del juicio).

Las estadísticas y las evaluaciones externas reflejan que las decisiones judiciales, a menudo, generan muchísima insatisfacción porque no deja de ser una tercera persona que, aunque lo haga con la mejor de las voluntades va a decidir sobre la organización de una familia a la que no conoce.

Tampoco la dinámica judicial permite entrar a ello en detalle más allá de escuchar a una y otra parte y valorar el informe psicosocial. No puede entrar en detalle como son las circunstancias laborales, personales, red de apoyos, valores que como familia se quieren transmitir a los menores, etc.

Desde esa constatación de insuficiencia el juez o jueza de familia quiere dar la oportunidad a través de la mediación, para que, a través de un proceso de diálogo, en un espacio neutral, con la ayuda de un profesional imparcial sea posible concretar qué acciones y qué compromisos permitirían que esa crianza sea lo más saludable, y conforme a los valores de la familia, sabiendo que no hay ninguna familia perfecta.

Se trata de sacar una fotografía, ¿quién es el padre? ¿Cuáles son sus circunstancias?, ¿quién es la madre? ¿Cuáles son sus circunstancias?, ¿cuáles son las circunstancias de los menores? ¿De qué manera se pueden complementar este padre y esta madre para que la menor crezca saludable? De eso se trata.

NEGOCIACION DIVORCIO

Es un ofrecimiento al diálogo, hablando los dos progenitores delante de una tercera persona que no les conoce de nada, de un tema tan íntimo como es su propia familia. Por tanto, hay que darle un valor al hecho de intentar esta vía, ya que dice mucho de los dos progenitores, que, a pesar de las dificultades, del distanciamiento, de la consideración que mutuamente se puedan tener en estos momentos, actúen como adultos, el apostar por la vía del diálogo con independencia del resultado que pueda tener el proceso.

Siempre va a ser positivo porque tal vez en ese momento no sea posible un acuerdo entre las partes, puede que las propuestas de cada cual en beneficio del menor sean distintas y que no sean conciliables en un primer momento y que cada uno, de manera legítima, considere que esa acción es la mejor, y quiera luchar en los tribunales por lo que considera que es mejor para el menor o menores, pero que en el futuro pueda llegarse a un acuerdo, porque la vida de las personas pueden experimentar diversos cambios.

Cabe que la propia vida obligue al padre y a la madre a sentarse a hablar y a llegar a puntos de entendimiento porque entre otras cosas el menor o menores tienen todo el derecho a que entre su padre y su madre haya una mínima comunicación respetuosa sobre lo que tiene que ver con él, ya que en caso contrario el escenario puede llegar a ser muy doloroso. Un escenario de crianzas con independencia de la organización de tiempos, de crianzas repartidas donde no hay unos criterios comunes, donde los niños crecen percibiendo hostilidad entre sus padres y donde se genera un malestar muy profundo que afecta a la ex pareja y a los hijos.

En las sesiones de mediación se va poder escuchar, compartir… No es un espacio terapéutico. No se hablará de las razones que han llevado a poner fin a la relación de pareja. Se entiende que las mismas son justificadas y que por eso han tomado esa decisión.

Se trata de mirar hacia el futuro que tiene que ver con el menor, es decir, cómo pueden organizar los tiempos y los gastos (economía familiar), porque un menor que necesita presencia constante de un adulto, que estará escolarizada, etc. debe organizarse adecuadamente para que su día a día sea lo mejor posible y para que también sea conciliable con el estado anímico de los padres, con su trabajo, etc. El menor o menores también han de tener un suelo vital, un techo donde vivir, que tenga unas condiciones en esa casa, que pueda estar bien alimentada, estar escolarizada, etc.

¿Y si uno de los cónyuges o ambos no quieren continuar con la mediación familiar?PROCESO DE MEDIACION DIVORCIO

El proceso de mediación es un proceso voluntario de principio a fin, no hay ninguna obligación de aceptarlo. Ello no descalifica a la parte que no lo acepte ni como personas ni como progenitores dialogantes, ni tampoco perjudicará jurídicamente. Será que en ese momento consideran que la alternativa de dialogar quizá no es la más adecuada. En tal caso el mediador o mediadora mandaría nota de cierre al juzgado.

En la nota de cierre lo único que se indica es que no se dan las condiciones para el proceso de mediación. No se especifica si es el padre la madre el que no quiere. De esa manera no se condiciona a ese juez o esa jueza el día del juicio. Así los progenitores pueden desistir con total sinceridad, porque la mediación debe ofrecer una mejor alternativa al procedimiento contencioso de divorcio.

Aunque una persona sea dialogante si en ese momento no se dan las circunstancias personales para afrontar un proceso de diálogo, con total libertad, es posible parar la mediación y devolver el procedimiento al juzgado, sin consecuencias negativas. Y si más adelante, antes del juicio, han cambiado las circunstancias, retomarlo si quieren los padres.

Haber aceptado intentar la mediación no supone obligación de llegar a un acuerdo. En caso de llegar a un acuerdo cabe que sea parcial o total.

En la mediación no están los abogados, nadie, ni si quiera el juez o la jueza, podría asegurar en ese momento qué resolución se va a adoptar. Hasta que no escuche a las partes, valore las pruebas que aporte cada uno, valore el informe del equipo psicosocial cuando se requiera, no sabe qué decisión va a adoptar. Por eso no es posible ofrecer garantías de alcanzar un acuerdo que se formalice en un convenio regulador de divorcio.

Tras la sesión de mediación, se podrán compartir los temas y propuestas tratados con el letrado o letrada matrimonialista y valorar las alternativas que dé el mediador o mediadora y así os pueda asesorar adecuadamente.

El abogado o abogada de familia os podrá decir si un acuerdo en los términos tratados es positivo, o si tal vez se está cediendo demasiado y, por tanto, sería deseable matizar el acuerdo (convenio regulador). También cabe hacer acuerdos progresivos, para ir adaptándose a la evolución que se perciba de las circunstancias.

No hay por qué renunciar a aquello en lo que se crea firmemente, la mediadora no puede obligar a renunciar a nada en el espacio de medicación familiar. La única consecuencia es que se finalizaría el proceso de mediación.

 La mediación además es un proceso confidencial, por eso se firma un documento de confidencialidad. La confidencialidad lo que pretende es que lo que se hable entre las partes y la mediadora no se pueda contar. Si hubiera sesiones individuales lo que el mediador hable con la madre no se lo puedo contar al padre y a la inversa tampoco, ni tampoco puede ir al juzgado a contar nada. Esa confidencialidad no afecta en las relaciones con los abogados.

¿Cuál es el papel del mediador o mediadora? 

El rol del mediador será el de alguien imparcial. No da ni quita razones, ni echa broncas, ni mucho menos decide acerca de cómo criar a los hijos. Su función es la de ayudar a los dos cónyuges a que consigan el mejor acuerdo posible y la única manera de saber cuál es el mejor acuerdo para ambos, es que el mediador o mediadora se acerque con interés y pregunte para poder generar alternativas.

¿Cuál es el coste del procedimiento de mediación familiar?

La mediación familiar es un servicio público y por tanto gratuito, sin coste económico alguno.

¿Cómo se desarrolla la mediación familiar? MEDIACION Y DIVORCIO

Para la sesión de mediación conjunta va a haber un turno de palabra equitativo. Se tratarán los asuntos relacionados con el menor o los menores y las circunstancias de los progenitores y de los menores:

Horarios, de los padres y de los hijos, cómo podemos complementarnos para que los menores estén siempre cubiertos.

Gastos. Cómo hacer para que todos los gastos que sean necesarios se puedan cubrir. En este aspecto va a ser fundamental la sinceridad.

La lógica de un juicio, obliga a que cada cónyuge realice una propuesta distinta y recurran a un tercero, un árbitro, al que tratan de persuadir de que su propuesta es la mejor. Normalmente se actúa con cautela con lo que se dice, es decir, se enseñan las cartas buenas y si hay alguna mala no se enseña.

En un proceso de mediación son los cónyuges los que deben convencerse mutuamente. Pueden engañar al mediador, pero no sirve de nada tratar de convencerle. Por tanto, depende de la relación y del trato que hayan tenido reciprocamente. Un conocimiento de la realidad del otro haciendo el esfuerzo de escucharse mutuamente con interés y de hablar sabiendo que no hay ninguna persona que les vaya a juzgar.

No importa si al mediador le parece extravagante o razonable la propuesta, ya que tan solo importa si para los cónyuges es razonable y suficiente. Es por ello, siendo conscientes de que se está en un ámbito judicial (tampoco hay que pecar de ilusos) que se ofrece esa confidencialidad por escrito.

Las sesiones duran aproximadamente sobre una hora, hora y cuarto, ya que más tiempo agota a las partes debido a la intensa carga emocional, sobre todo en el primer encuentro.

El un turno de palabra equitativo, con un reloj en la mesa. Cuando hay ese turno de palabra equitativo ha de tratarse de no interrumpir, escuchar pacientemente, es decir, una escucha activa, y tratar de empatizar con el otro. Tratar de buscar compatibilizar las propuestas de los dos cónyuges en beneficio de los menores. Por eso se dan folios y bolígrafo a los participantes para que tomen nota y en su turno puedan abordar el tema que se está tratando.

CARACTERES DE LA MEDIACIÓN FAMILIAR NEGOCIACION Y ACUERDO

En la mediación rige el carácter de confidencialidad por lo que se firma por los progenitores un documento al efecto. Es un documento que compromete a las personas que lo firman a que mientras se esté en el proceso de mediación se respeten las reglas, basadas en el carácter de voluntariedad del procedimiento, es decir, que se puede abandonar en cualquier momento, sin que pueda transmitirse a terceros lo tratado en el mismo.

El rol del mediador o mediadora es el de un tercero imparcial que está para ayudar al padre, a la madre y a los hijos e hijas.

Se trata de un proceso que se basa en el respeto y en la cortesía. La mediadora no puede ser citada en ningún juicio en base a lo que en la mediación familiar se esté tratando.

Además, rige la y que rige también la ley de protección de datos, de manera que todos vuestros los personales solo se pueden utilizar a efectos del proceso de mediación. Se firma un documento que no obliga a llegar a ningún tipo de acuerdo. Si se alcanza algún acuerdo que se formalizará en el convenio regulador deber ser porque genera una buena alternativa o una alternativa menos mala a la que presuman que pueden obtener en la vía judicial.

LA PARENTALIDAD PADRES SEPARADOS NEGOCIACION

El bloque más importante a tratar en la mediación es la parentalidad, es el conjunto de derechos y de deberes que tienen los padres y las madres con respecto de los hijos, es aquello que les convierte en los pilares de la vida de los menores. Tanto el padre como la madre son los pilares fundamentales de la vida del menor y de ahí se deriva una serie de derechos y también de obligaciones. Obligaciones que tienen que ver con procurarle una crianza saludable, con procurarle aquellas necesidades básicas que necesite, procurarle un techo, unos servicios en esa casa, que pueda estar escolarizado, que pueda tener acceso a un servicio de salud. Los derechos son poder participar en todas aquellas decisiones que tengan que ver con la vida de los hijos, independientemente de que conviva con la madre o con el padre.

Hay que  interiorizar que el otro progenitor es un adulto, y que más allá de eso, es un pilar en la vida del menor, de tal manera que todas las decisiones cruciales que tengan que tomar en la vida del menor deben ser consensuada: donde escolarizarle, qué tipo de centro, qué valores son los que se le quieren transmitir, si se trata de una educación laica o una educación religiosa, qué actividades realizará, si va a viajar y a dónde, si hubiera una enfermedad qué alternativas se decidirán en el ámbito de los profesionales de la medicina, etc.

En el ámbito jurídico se relaciona la parentalidad con la patria potestad, conjunto de derechos y obligaciones que, en principio, salvo condenas por casos de maltrato, etc., siempre es compartida. Lo que está trasladando la parentalidad es que ambos progenitores son dos figuras troncales que genera derechos y obligaciones, y que esas obligaciones hay que ponerlas en la práctica y exteriorizarlas para que también sean percibidas por la otra persona sobre todo cuando hay un ambiente inicial de cierta desconfianza o de cierto distanciamiento.

 

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Loroño Abogados es un bufete jurídico ubicado en Bizkaia y en Madrid, atendiendo en nuestros despachos en Bilbao, en Getxo y en Barakaldo y en Madrid.

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