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LOS HIJOS Y EL DIVORCIO: ES IMPORTANTE CUIDAR SU BIENESTAR

los hijos y el divorcio

Cuando una relación, definitivamente no funciona, lo mejor es terminarla. Un clima de pareja sano y balanceado no debe ser sacrificado por nada. Por esto es que el divorcio está cada vez más normalizado dentro de la sociedad. Sin embargo, es importante saber que no suele ser un proceso fácil porque conlleva muchos cambios. Los hijos y el divorcio pueden ser temas difíciles de sobrellevar, pero hay formas de hacer este proceso lo menos traumático para los niños.

El servicio de Estadística del Consejo General del Poder Judicial anuncia que el 28% de los divorcios totales en un año se producen justo durante el mes de septiembre. Pero no se queda en eso. Sino que después de las vacaciones de Navidad o Semana Santa también se registra un alto número de peticiones de divorcios.

Todos sabemos que la convivencia no es tan fácil y rosa como parece. Por ejemplo, para algunas parejas, las vacaciones de verano son un auténtico paraíso. Sirven para desconectarse de la rutina y crear lazos y rutinas familiares mucho más estables y duraderas. Sin embargo, para otros esto es un verdadero reto porque convivir tanto tiempo juntos puede ser realmente difícil. Incluso, el divorcio puede llegar en septiembre, tras una vacaciones de tormenta.

¿Qué dicen las cifras de los hijos y el divorcio?


Pero vale la pena analizar por qué ocurre esta situación. En primer lugar, la Asociación Española de Abogados de Familia, lo atribuye a que este periodo supone un tiempo de convivencia mayor entre las parejas. Con lo que aumenta la tensión en niveles realmente alarmante. La mayoría de personas envían a sus hijos al colegio todos los días y van a una jornada de trabajo diaria de, por lo menos, 5 horas diarias. Ahora cuando estan todo el día juntos ayuda a que los conflictos y fricciones en la pareja sean mucho más intensos.

También podemos hablar del hecho de que agosto es un mes inhábil para los sistema judiciales. En estos casos lo que las personas suelen esperar a que pase el tiempo de las vacaciones para evitar el paro del sistema. El Observatorio de Derecho de Familia en España ha visto una constante más en estos caso. El 97% de los divorcios suelen venir por parejas que tienen muchos conflictos ligados a los hijos, mientras que las parejas que no tienen hijos, resultan estar más prestas al diálogo y la conciliación.

Esto último es muy importante, porque demuestra que la mayoría de las parejas, consintiendo o no, terminan por caer en problemas importantes respecto al desarrollo y bienestar de sus hijos luego del evento del divorcio. Saber cuales son los factores de riesgo y los principales errores que se cometen en un procesos de separación. Este es el primer paso para llevar un divorcio de forma sana y que no afecte el desarrollo emocional o social de los hijos.

los hijos y el divorcio

Es mejor ir con un buen abogado para tratar el tema de los hijos y el divorcio.

Cuando se trata de un divorcio, la ayuda debe venir de parte de un especialista. Es decir, no cualquier abogado es un buen abogado en estos casos. El primer error, y tal vez uno de los más grandes es no ir con un expertos. Los Abogados especializados en Derecho de Familia suelen tener nociones de psicología y habilidades para la mediación que son cruciales en estos procedimientos. El divorcio es un procedimientos complejo en el que es necesario el abordaje multidisciplinarios de un profesional.

Siempre recomendamos que existan acuerdos, negociaciones y conversaciones previas al momento del juzgado. Esto hará que las tensiones sean mucho menores y las partes estén más abiertas a ceder y a la conciliación en pos de lo mejor para sus hijos. Es importante saber que nadie como la familia misma conoce la rutina de los niños, por eso es más fácil llegar a  acuerdos previos antes que tener que acatar estrictamente las decisiones de un juez.

No llevar la vida de los niños al juzgado.

Judicializar la vida de los hijos es el peor error y muchas veces la consecuencia más difícil que deben asumir los niños tras el divorcio de sus padres. Dejar todas las decisión en manos de un juez porque los padres no se han puesto de acuerdo en aspectos básicos y muy importante para los niños, lleva a que los jueces de familias terminan por ser los terceros padres. Además, los niños terminan asumiendo una vida post divorcio que es determinada por un desconocido y no por sus progenitores.

Pequeñas actividades como las excursiones del colegio, los viajes con amigos y los tratamientos médicos pueden ser decisiones que terminan en las manos de un juez. Por lo tanto, terminan por ser decisiones despersonalizadas en las que los pequeños sufren las mayores consecuencias. En este sentido, es importante que los padres fijen un plan de parentalidad en que ciertos puntos importantes y trascendentes para el desarrollo de los hijos sean discutidos con anterioridad. Los niños necesitan uniformidad para poder tener seguridad, por eso los padres deben ofrecer estilos de vida compatibles aun cuando el matrimonio se ha disuelto.


¿La edad de los niños es determinante para el divorcio?

Este es un tema un poco complicado porque va en la dirección contrario de lo que se suele pensar. La mayoría de personas cree que los hijos mayores sobrellevan mejor el proceso de divorcio de sus padres en comparación con los pequeños. Sin embargo, estudios y observatorios han demostrado que en el 87% de los casos los hijos rechazan el divorcio, pero en adolescentes el porcentaje de enojo y frustración ante el divorcio es del 16%. Cuando los hijos son mayores se estima que el 38% experimenta estas sensaciones.

Cuando los hijos son más pequeños, todo es asumido de forma distinta porque tan solo el 3% de ellos reaccionó con rabia ante esta decisión. De hecho, los adolescentes tienden a sentir rabia y miedo ante la separación de sus padres. También es importante destacar que los niños entre más pequeños son, menos recursos defensivos tienen, por lo que son más receptivos ante las circunstancias, pero esto no es excusa para el descuido. Los hijos sufren consecuencias tras el divorcio, y si se trata de un pleito legal, es mucho peor porque se vuelve un proceso traumático y de mucho dolor que compromete el desarrollo de los niños. La ansiedad, depresión, bajo rendimiento escolar y problemas digestivos son sólo algunos de los problemas asociados a  un mal divorcio. 

Los hijos y el divorcio en niños y adolescentes.

Los adolescentes pueden presentar problemas complejos de socialización, comportamientos rebeldes y depresión. Por esto siempre es importante procurar un ambiente sano en medio del divorcio y buscar ayuda especializada de un terapeuta. Lo peor que puedes hacer es pensar que los hijos no están sufriendo solamente porque no se expresan al respecto.

Otro error muy grave y perjudicial para los hijos es usarlos como medio de comunicación entre los cónyuges cuando se han separado. También se ven muchos casos en el que las partes utilizan a sus hijos para provocar dolor en el otro. Esto se da en las parejas que tienen graves problemas de comunicación. Las relaciones inmaduras, incapaces de llegar a acuerdos y que sólo piensan en sí mismas, hacen un daño terrible a los hijos. Crean un ambiente de hostilidad y odio en el ambiente en el que se desarrollan sus hijos, haciendo que estos adopten estas características.

Los niños siempre van a necesitar una imagen positiva de sus dos progenitores, así que utilizar a los niños como mensajeros o como vehículo de indirectas es el peor error. Cuando los niños no tienen un ambiente sano en el que desarrollarse, empiezan a tener problemas relacionados a la seguridad y desorientación. Tienen una confusión entre la imagen que ellos mismos han creado de sus padres, en contraposición a la imagen negativa que uno de los padres puede hacer del otro.

Como padres es importante asumir el rol que es correponde con madurez y seriedad. El divorcio no es un fracaso, y aunque el proceso interno puede ser difícil, es importante hacer uso de todas las herramientas que estén al alcance para mantener una imagen familiar sana, aun cuando los padres ya no tengan una relación de pareja.

Las parejas luego de los divorcios.

El momento de seguir adelante y traer una persona distinta a la vida de los hijos es algo que depende de cada familia en concreto. Cada familia es un mundo y tienen necesidades concretas. Sin embargo, en la mayoría de los casos no suele ser algo bueno para los hijos conocer alguna pareja nueva de sus padres durante el proceso de divorcio. Especialmente hay que tener una atención si no se sabe la permanencia en la vida de la nueva pareja en la familia, es mejor esperar un tiempo.

En el momento en que otra persona entra en la dinámica de la familia, es importante tener una comunicación clara y asertiva con los hijos. Dejar claro que no se trata de una sustitución de alguno de los progenitores, es muy importante para que entiendan desde el principio el rol de cada uno y que estos son irremplazables. Los niños pueden ser más abiertos de lo que parecen y con la comunicación necesaria, pueden adaptarse a estos cambios bastante bien.
Asegúrate de estar siempre disponible para que los hijos hablen de las dudas sobre esta nueva situación. Trata de que el contacto entre los niños y la nueva pareja sea progresivo. Un exceso de contacto puede ser un poco abrumador para ellos. Los dos padres también deben involucrarse activamente para que se sientan apoyados por sus dos progenitores.

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