Todos sabemos que cualquier divorcio o separación es de las experiencias más difíciles de la vida. Hay una gran labor emocional que tenemos que emprender una vez que decidimos tomar un camino distinto. Seguro tienes mucho tiempo pensando en esta situación, analizando el futuro, los pros y contras. Muy probablemente has estado posponiendo esta decisión, pero un divorcio sano hará todo mas fácil para comenzar una nueva etapa. No es el fin del mundo, solo se trata de nuevos comienzos en tu vida.
Sin embargo, lo mejor es llevar todo de la mejor manera posible y prepararse para este proceso. El divorcio no tiene que ser algo traumático ni demasiado complicado. Por eso vamos a recopilar algunos tips que te serán de mucha utilidad en esta etapa.
Busca ayuda de un profesional para un divorcio sano.
Cuando tus familiares y amigos sepan que estás en un proceso de divorcio lluevan sobre tu cabeza toda clase de comentarios y recomendaciones. También es muy probable que todos estos consejos estén llenos de la mejor intención. Sin embargo, debes saber discriminar entre la información de utilidad y la que solo te va perturbar.
Busca ayuda de un especialista en leyes de divorcio y te guíe sobre lo que debes y no debes hacer. Recuerda que este es un proceso de cambios y cualquier decisión puede afectar más de lo que piensas; tus actos tienen repercusión en todas las personas involucradas, así que no puedes negociar la ayuda de un profesional competente y preparado.
No es momento de buscar culpables. Busca un divorcio sano.
Cuando vas a en busca de un juzgado que pueda llevar a cabo un divorcio, debe tener algo en cuenta. no puedes ir pensando en que hay una parte buena y otra mala en la relación y que el juez va a castigar las malas acciones de uno y premiar las buenas acciones de otro. Esto no funciona así. En realidad este es un proceso más práctico de lo que todos creen. los problemas emocionales o sentimentales no se resolverán en el juzgado, para ello están los terapeutas.
En el caso de que existan menores de edad involucrados, el juez debe velar por la seguridad, bienestar y equilibrio de los menores involucrados. Por ejemplo, la pensión de alimentos, el contacto con ambos padres y que las necesidades emocionales y físicas estén resguardados para los pequeños son prioridades del juez.

¿Cómo se reparte la Guarda y Custodia?
Este es un tema bastante complejo y un poco difícil de abordar porque los pronunciamientos judiciales en este sentido han cambiado mucho. Hace algunas décadas, la Guardia y Custodia quedaba sobre la madre porque era quien cumplía mejor el rol de cuidar de los hijos, pero los juzgados hoy se esfuerzan en observar cada caso y evaluar qué es lo mejor para los niños.
Muchas veces se otorgan custodias compartidas porque la estabilidad emocional de los niños es muy importante para el sistema judicial. El régimen de visita puede ser establecido por un juez o puede ser de común acuerdo entre los padres para garantizar que los hijos tengan un desarrollo sano de su personalidad. Sin embargo, hay casos en los que se priva por completo de la Guardia y Custodia alguno, o ambos progenitores porque se consideran perjudiciales. A parte de los padres, otros familiares como abuelos y tíos pueden tener la Guardia y Custodia.
Relación de los hijos con el progenitor no custodio.
Cuando los niños vienen de una rutina familiar en la que observan todos los días a ambos progenitores, es importante preservar una rutina sana en la que los niños no se vean afectados. Cuando la custodia no se comparte entre los dos padres, algo común es que el progenitor que no viva con los niños puedan quedarse con ellos los fines de semana con un régimen alterno. Además también puede incluirse la visita del progenitor no custodio dos tardes por semana de forma intercalada.
Siempre que ambos padres sean garantes de los derechos de los niños, los juzgados van a procurar que pasen un tiempo equilibrado entre los dos progenitores para que no se altere de forma drástica su rutina. En este punto es importante que los padres puedan superar los conflictos personales y de pareja en pos del bienestar de los hijos. Los niños agradecerán un divorcio sano entre sus padres.
Pensión alimenticia.
Cuando hay hijos en común es necesario establecer una pensión alimenticia que cubre los gastos de los hijos referentes a alimentación, vestido, educación y otros suministros. En este caso no te dejes llevar por los comentarios de otras personas divorciadas porque estos gastos siempre van repartidos de forma proporcional a los ingresos de cada progenitor y no necesariamente en partes iguales. En caso de que la Guardia y Custodia sea compartida entre ambos progenitores, no se debe asumir que no se debe pagar pensión alimenticia.
El pago de pensión de alimentos y su regularidad siempre será establecido en cada caso concreto puede cambiar cuando los hijos crecen. También ambos padres pueden llegar a acuerdos en los que unos cubren ciertos gastos de forma voluntaria. En el caso de que existan hijos que estén fuera de este matrimonio, también se tomará esto como aspectos a considerar para establecer la pensión.
Pensión compensatoria.
La pensión compensatoria es un beneficio económico que recibe uno de los cónyuges cuando el divorcio le representa dificultades financieras. Es muy importante saber que esta petición se tiene que hacer cuando se solicita el divorcio y no cuando este ha terminado. Sin embargo, deben demostrarse las condiciones en las que se evidencia un desequilibrio económico para alguno. La cantidad de dinero que se recibe por esta pensión puede ser establecida por los cónyuges o por un juez.
Hipoteca de las viviendas.
Muchas parejas cuando deciden casarse, adquieren un compromiso hipotecario con los bancos por la adquisición de una nueva vivienda familiar. Si esta propiedad es adquirida en un régimen de gananciales, la casa es de ambos y la responsabilidad con el banco es asumida de la misma forma. Sin importar su cantidad de ingresos, o la falta de ellos, la cuota de la hipoteca se reparte en partes iguales. Cuando alguna de las partes no puede asumir este compromiso, se puede vender la casa bien sea a otro dueño de la casa o a un tercero.

Sentencia o convenio, busca un divorcio sano para los dos.
Los divorcios pueden llevarse a cabo de una forma sana y no traumática para las partes o pueden ser un verdadero caos. Debido a estas posibilidades tan distintas se establece que las partes pueden acatar una sentencia o firmar convenios. En estos casos la mejor opción será un convenio que permita más flexibilidades en varios aspectos del divorcio, y es especialmente útil cuando hay hijos en la pareja que se divorcia o se separan.
Si eliges un convenio, siempre es importante que lo redacte alguien con bastante experiencia porque en caso de desacuerdo siempre prevalecerá lo que establezca en documento. Recuerda siempre prever todas las situaciones posibles, no asumas nada y deja cada detalle de manifiesto para no tener inconvenientes en el futuro.
Liquidación de los gananciales.
Cuando ambas partes quieren el divorcio, es posible incluir en el convenio regulador una liquidación de gananciales. Esta es una gran opción porque abre las puertas al diálogo y suele ser la vía más satisfactoria para ambos. En el caso de que sea un divorcio contencioso, la situación es muy diferente porque este proceso se realiza de una forma un poco más difícil y después de los trámites del divorcio.
Existe una creencia muy generalizada sobre los bienes que se pueden obtener en una sentencia o divorcio contencioso. Suelen haber expectativas demasiado altas que no se corresponden con la realidad. También es una opción que perjudica gravemente la estabilidad de los hijos que puede conllevar a otros gastos como terapias para menores luego de un divorcio traumático entre los padres.



