“¿Puedo cambiar de colegio a mi hijo sin consentimiento de su otro progenitor?”
Esta es una interrogante que surge muy a menudo tras el divorcio o la separación. Hoy en día hay ciertos aspectos que se deben considerar para poder cambiar a un niño de su institución educativa sin consentimiento del otro progenitor.
Al haber conciliado el divorcio los padres pasan a compartir la patria potestad de su hijo. Por muy difícil que sea, ambos progenitores deben estar de acuerdo en el momento de tomar decisiones que afecten en la vida de los pequeños. Una de ellas es el traslado de colegio.
¿Qué debo hacer para cambiar de colegio a mi hijo?
Cuando ninguno de los progenitores se pone de acuerdo para elegir un colegio, tanto el padre como la madre tienen el derecho de acudir a la justicia para que se determine cuál de los dos decidirá el futuro del menor o menores.
Lo primero que debe hacer el interesado o la interesada en realizar el traslado es ir al juzgado que dictó la custodia compartida del menor. Los dos progenitores acudirán al órgano judicial para explicar el conflicto. Si es mayor de doce años o tiene suficiente juicio, el niño afectado también explicará su parte ante la justicia.
La respuesta de la justicia en estos casos suele ser poco satisfactoria. Lo más común es que se decida dejar al niño en su colegio actual aunque haya sido inscrito sin el consentimiento de uno de sus progenitores.
Ayuda profesional
Si te encuentras en esa situación de “quiero cambiar de colegio a mi hijo pero mi expareja no” y tienes la intención de acudir a las autoridades judiciales, lo mejor que puedes hacer es recurrir a un abogado matrimonial con experiencia. La presencia de un experto asesor jurídico es gran ayuda en este tipo de casos. Es necesaria una actuación veloz y contundente para poder resolver el conflicto lo más rápido posible evitando desmejoras en la calidad de vida de los niños.
Lo único totalmente seguro en estos casos es que se le tiene que dar prioridad al bienestar del hijo por encima del interés que tenga cualquiera de los progenitores. Cuando se produce un divorcio el menor es el más afectado y tanto el padre como la madre deben hacer lo que esté a su alcance para que sus acciones no repercuten negativamente en la vida del menor.





