Hace un mes salió a la luz una sentencia del Tribunal Constitucional que eximia a los contribuyentes el pago de la plusvalía municipal, en el caso de que la venta de una vivienda registrara pérdidas. Sin embargo, según informaciones recogidas por algunos diarios y abogados expertos, dicho impuesto sigue siendo cobrado en varios municipios del país.
Los ayuntamientos siguen cobrando y cuando los ciudadanos hacen reclamaciones ellos simplemente indican que la Ley Foral de Guipúzcoa no les afecta en lo más mínimo. En otros casos se les dice a los ciudadanos que deben esperar que salga jurisprudencia en la materia.
Todo indica que la sentencia no ha tenido el impacto deseado. El problema es que los ayuntamientos son simplemente instituciones que aplican las leyes mientras estas permanecen vigentes.

Sentencia Constitucional
La sentencia emitida por el Tribunal en materia de derecho constitucional fue clara: Quienes venden sus viviendas y no obtienen beneficios no deben pagar el Impuesto sobre el Incremento de Valor de los Terrenos Urbanos.
El argumento legal bajo el cual se escudan los ayuntamientos es que el tribunal lo ha establecido así solo para el caso de la Hacienda Foral de Guipúzcoa.
Sin embargo, la mayoría de los abogados estimamos que pronto vendrá una sentencia que sea de carácter estatal.
Lo injusto de la plusvalía municipal
Antes, las personas que vendían un piso y perdían dinero en la transacción estaban obligadas a pagar el impuesto, más allá de no reportar ganancias. Esto era así porque el sistema de cálculo del impuesto sobreentiende que el coste de las viviendas siempre sube.
Pero los fenómenos económicos a los que se ha visto sometida la economía española hacen que esta fórmula sea inválida y perjudicial para algunos contribuyentes.
Un viraje legal podría significar no solo el cese de este cobro a un buen grupo de contribuyentes. Se espera más de medio millón de reclamaciones por parte de los afectados.

Solo en el 2015, Este impuesto permitió a todos los municipios de España ingresar más de 2.600 millones de euros. Hablamos de una entrada de dinero que no es despreciable.



